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La "soltería por decisión"... ¿Mito o realidad?



Cada día es más común encontrarse con personas profesionales, exitosas y en edad social para establecer una familia que se encuentran en soltería (y en este caso me refiero principalmente a quienes están solos, sin pareja). El matrimonio y los hijos, se han convertido en un aspecto de segundo plano vrs la realización personal y profesional, principalmente en mujeres.

Sin embargo, hace unos días comentaba con una tuitera sobre como [email protected][email protected] por decisión” apenas salen con alguien están pensando en compromiso y matrimonio; y concluimos que [email protected] en realidad utilizan esa tendencia para esconder que contra sus deseos, continúan [email protected]

Pero ¿Por qué a la gente le da tanto pánico decir que está esperando el amor de su vida? Quizás existan 2 razones y ambas tengan todo un trasfondo social:
  1. Si usted le dice a otros que continua soltero por circunstancias y no decisión, van a pensar (o usted cree que van a pensar) en “pobrecit@ no le sale pero ni el diablo”. Y aunque sea cierto en algunos casos, a nadie le gusta sentirse el patito feo del cuento.
  2. La segunda razón, es lo devaluado que están los sentimientos en estos tiempos. Lo IN es jugar de independiente y moderno, de que nada me importa ni me afecta porque vivo la vida loca sin preocupaciones, montado en la carreta y brincando colchones. Eso de demostrar romanticismo o sensibilidad es solo una pendejada y está pasado de moda.
Quienes han seguido mi blog, saben que soy partidaria del amor propio por encima del de pareja, pero eso no significa que crea que no se puede necesitar de alguien al lado con quién complementar (Ojo, no completar) y compartir la vida.

Cabe aclarar que querer una pareja no es sinónimo de querer un matrimonio, hijos y todo eso del hogar. Algunos, como en mi caso, no somos muy adeptos a esos formalismos, pero si deseamos disfrutar de la compañía y el cariño de una persona pues, aunque nos apene o avergüence, todos estamos diseñados para necesitar amor. Nadie disfruta de la soledad eterna.

Estar sol@ por las circunstancias, no siempre es sinónimo que no nos sale nada, sino de estar en espera de alguien que realmente nos mueva el piso, que merezca nuestra entrega y sea recíproco a la misma. Eso de “mejor solo que mal acompañado” es real y vale la pena aplicarlo si es el necesario.

Entonces ¿la soltería por decisión es un mito o una realidad? La respuesta depende del caso personal de cada solter@. Por eso, hay que romper esa idea popular de “rechazad@” y vencer el miedo a ser etiquetados como #foreveralone si expresamos que queremos encontrar a ese alguien. No sea que nuestras actitudes indiferentes y contradictorias alejen el interés de otras personas.

Hay muchos planos en los cuales nos podemos desarrollar para alcanzar la plenitud y la felicidad en la vida mientras llega el amor. Y si por esas vueltas de la vida, el amor no nos encuentra a nosotros, será un buen consuelo pensar que fue porque así correspondía y no porque nosotros mismos cerramos la puerta por donde debía entrar sin intentarlo al menos.

En lo personal no estoy en búsqueda, pero si abierta a la posibilidad de una pareja. Porque yo no se ustedes, pero a mi si me gusta eso de las mariposas en la panza, el pulso alterado y los corazones (imaginarios obvio) en el aire. ^^

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Realmente ¿Queremos lo que pedimos?


Una de las preguntas frecuentes que nos hacen en diferentes etapas y momentos es ¿Qué queremos recibir de la vida? Y aunque la mayoría contestamos con aparente seguridad manifestando nuestras expectativas, cada vez estoy más convencida que las personas pedimos muchas veces cosas que realmente no queremos o por las que no estamos dispuestos a pagar ¡Y casos sobran!

Están aquellos que van por la vida diciendo que quieren una novia que les de su espacio y libertad de acción pero cuando la tienen se quejan de que no se preocupan por ellos. Mujeres que quieren al hombre más cariñoso y atento del mundo, y después se convencen (o las convencen sus amigas, compañeros de trabajo, familia, etc.) de que es un “pega”.

Nos gusta andar en fiestas y pachangas eternas con nuestros amigos, porque es la vida que llevábamos y asi nos conocieron, pero si nuestra pareja hace lo mismo (aunque asi la conociéramos también) es motivo para el inicio de la tercera guerra mundial.

Vamos por la vida pregonando que queremos rodearnos de gente sincera y directa y cuando sucede, las tachamos de personas frívolas, sin sentimientos ni tacto para decir las cosas. (La sinceridad ¡pásala! Pero solo cuando nos sea conveniente).

Los hombres, quieren mujeres que les den sexo cuando quieren, fácil, sin compromiso y si es posible, que sea una diosa contorsionista en la cama. Son fieles a la libertad sexual y la defienden como una expresión inequívoca de su masculinidad, reservándose eso si, el casi derecho natural a referirse a la misma diosa como “zorra”, “fácil”, “cul*”, etc. Y si como se dice popularmente “no se los prestó” de mojigata y mosca muerta. (Mujeres: solo ellos pueden decidir sobre su sexualidad. Ok? Ajá.)

Otras mujeres, quieren ejercer la misma libertad sexual de la que por siglos ha gozado el hombre. Quieren ser la femme fatal que come cuando le da la gana, con quién le da la gana y las veces que le de la gana, porque eso hacen los hombres ¿O no? Pero no soportan que no las llamen al día siguiente o no les pongan por lo menos un sms de “la pasé bien”. Y diay ¿No que solo por el rato?

Y el asunto no acaba ahí, porque esa actitud se expande a muchos otros campos de nuestras vidas, por no decir a todos. Ambicionamos tener mucho dinero, pero con el menor esfuerzo. Un trabajo donde nos paguen mucho pero que obvio trabajemos poco (a la inversa nos rasgamos las vestiduras).

Queremos una carrera y un título profesional que nos presente al mundo como personas preparadas, cultas y estudiadas, pero sin estudiar, hacer trabajos, aprender, quemarnos las pestañas y menos sacrificar la plata de las birritas.

Deseamos amigos que siempre estén para nosotros, aunque solo los busquemos cuando necesitamos o nos sobra tiempo. Una familia unida, perfecta y en armonía, aunque nunca hayamos hecho el esfuerzo de ser parte de ella en la acción y no solo por una congruencia de ADN.

Simplemente, buscamos una libertad que no sabemos como manejar, un espacio que luego queremos llenar porque nos parece vacío y éxitos por los que no estamos dispuestos a luchar. Nos gusta la parte bonita que es recibir, pero no dejamos de ser egoístas ni mediocres a la hora de dar.

Es ley de la vida, que toda acción traiga consigo una consecuencia independientemente de que sea buena o mala. Si pedimos algo, debemos afrontar la responsabilidad de tenerlo. Y si no lo puede manejar ¡No lo pida! ¡No lo busque!.

Entonces ¿De verdad queremos todo lo que pedimos? ¿Tenemos la intención de dar lo que se requiere para recibir lo que esperamos? La única gran verdad, es que no todos queremos lo mismo ni pretendemos vivir de la misma forma. Y si tanto amamos hacer lo que se nos da la gana ¿Por qué nos disgustamos cuando los otros aplican la misma filosofía de vida?

Y no es una cuestión de género, es naturaleza humana. Y el único punto de consenso posible es la práctica de 2 cosas: Respeto y equilibrio. Respeto hacia las otras personas y la forma de llevar sus vidas. Y equilibrio para dar en la medida que recibimos y pedir en la proporción en que entregamos.

Si no está del todo o nada satisfecho con lo que acontece en su vida en alguno o muchos ámbitos, quizás sea el momento de analizar si lo que tiene es realmente lo que desea, pues reitero, muchos pedimos lo que posiblemente ni en pesadillas queremos realmente obtener.
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