Con miedo a la felicidad

Hoy ha sido un día especialmente diferente. Un paso que abrió un camino hacia una puerta hasta ahora muy anhelada pero muy lejana para mí.

Siempre he querido llegar a ella, pero he pensado que no estoy lo suficientemente preparada para alcanzarla aún. Sin embargo se entreabrió, dejando salir un rayo de felicidad que iluminó la tarde que caía y me llenó de una adrenalina, ilusión, emoción y ansías. Fue sentirme tan bien que me temblaban las rodillas, tan bien como hace muchísimo tiempo no me sentía.

Hasta que llegó una sensación nada desconocida para mi, esa de que cuando algo está tan, tan bien es porque algo muy malo también puede suceder.

Quizás parezca tonto, pero no para mí. Lo he sentido varias veces en los últimos años, quizás lo dejó el ímpetu de adolescente que se fue, lo trajo la madurez y la experiencia o lo sacó el dolor de las pruebas y las caídas pero ahí está: ¡El miedo a la felicidad!

Y entre más pensaba, más crecía y menos feliz me sentía. Y comprendí que lo hago siempre, que amargo el sabor de lo que en principio es dulce. Que opaco con temores las alegrías y bendiciones de la vida.

Y pude continuar hasta dejar de disfrutar los acontecimientos, pero recordé lo que una muy buena amiga me dijo hace poco: “Hay que confiar, confiar en lo que usted quiera pero confiar. Confiar en que todo lo que pase es porque así debería de pasar”.

Recordar esas palabras me llenó de una paz y una calma que alejó poco a poco esa mala sensación que solo el miedo provoca, y me permitió seguir sintiéndome feliz e ilusionada por esa puerta que hoy (en el momento que tenía que ser) se me ha entreabierto.

No sé qué tan frecuente sea, pero estoy segura que no soy la única que se siente de esa forma cuando algo muy, muy bueno parece suceder. Así que si usted también le tiene miedo a ser y sentirse feliz ¡Confíe! Confíe en un Dios o un ser superior (sin importar religión o creencias) que guía su vida, que le regala sonrisas que no precisamente tienen que ser sucedidas por lágrimas. Crea también en usted por su capacidad para mantener y multiplicar sus logros y dichas. Confíe en que a pesar de tanta maldad y angustia que hay en el mundo la vida sigue siendo buena, es cuestión de decidirse a vivirla.

1 comentarios:

Alex C | 6 de febrero de 2014, 14:02

Exacto , hay que confiar!!!!

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