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En búsqueda de la pasión


Cuando me senté por 5 días seguidos frente a la compu con mil ideas en la cabeza y sin la capacidad de poder plasmarlas, comprendí que algo no estaba funcionando tan bien. Pensé y pensé cada noche en que podía ser: estoy bien laboralmente, me fue excelente en la universidad, tengo a mi familia completa, me divierto con mis amigos, tengo ilusiones, me siento bien conmigo misma, y más aún feliz y agradecida con cada cosa que tengo cerca.

Pero hoy, de pronto y sin tener la mente en el tema simplemente la respuesta vino a mi: ¡Soy muy feliz pero no siento pasión como antes! Ahí está el detalle (diría Cantinflas).

Y es curioso porque me gusta mi vida, porque cada noche al acostarme siento paz, satisfacción, y me siento sinceramente agradecida con Dios por lo sucedido bueno o malo. Amo mi carrera, amo lo que hago todos los días ¡Amo todo! Pero aunque lo ame, lo valore y lo agradezca, no me apasiona… No me hace sentir mariposas en la panza ni hormiguitas bajo la piel.

Soy una mujer que le gusta sentir la sangre correr a borbollones por las venas y la vida meterse hasta las entrañas hasta que me haga sentir que realmente estoy aquí. Digo lo que pienso y hago lo que quiero. No finjo sonrisas ni dramatizo lágrimas. ¡Y no! yo no concibo una vida sin pasión, el amor nunca me ha bastado…

Para tener la casita de campos verdes que se sueña, a veces es necesario derribar el edificio enorme en el que se ha vivido por años. Por eso he decidido dar un paso atrás y marchar en búsqueda de la pasión que no se dónde ni cómo perdí. No se si está en caminos recorridos o en caminos por recorrer, pero se que no está en el que me encuentro. Y tengo miedo de irme y que cuando regrese muchas cosas ya no estén, pero se que si eso sucede es porque nunca estuvieron ahí verdaderamente. También miedo de lo que quede olvidado, pero como me dijo alguien hace poco “¿No le parece que ya es tiempo de dejar cosas atrás?”

El verano es hermoso, cálido y divertido… pero seca los campos. Por eso es necesario el invierno que aunque oscuro y frío devuelve el color a los árboles y hace feliz a las aves. Es invierno y curiosamente mañana 01 de mayo (2 años ya desde “El día que mi vida inició”), significa que es buen momento de empezar.

Leí casualmente hoy que “Nadie es TAN feliz siempre, ni TAN bueno siempre”. Y aunque lo respeto personalmente lo debato. La bondad y la felicidad no son circunstanciales, son elecciones y convicciones de vida. Y aunque este post pareciera contradecirme, no es así. La felicidad no se interfiere con el tiempo de reflexión y los vientos de cambio.

Finalmente, todo esto implica también una pausa temporal de este blog. Espero encontrarlos cuando regrese y sino… ya saben la respuesta. ¡La aventura comienza!

Mil bendiciones y recuerden ¡Ser feliz es gratis!

“Si es de ida o de vuelta, si el furgón es la primera, si volver es otra forma de llegar (…) defender mi ideología, buena o mala pero mía, tan humana como la contradicción”

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Una historia sin final...


Han pasado tantos años desde que nos conocimos en la escuela y nos hicimos amigas en el 94. Nos llevábamos súper bien, pero estaba en nuestra naturaleza competir una con la otra: yo envidiando tu belleza y tu envidiando mi inteligencia… Sentía celos cuando los compañeritos te miraban y tu cuando la “niña” o el “profe” entregaba siempre mi examen de primero por ser el mejor… Éramos muy niñas y dejamos que esas pequeñas diferencias nos separaran al graduarnos, pero siempre conscientes de que nos divertimos mucho juntas.

Fuimos a colegios diferentes y con eso nuestros encuentros fueron ocasionales y sin cruzar más que una mirada, pero el destino tenía algo diferente para nosotras y con sus giros nos sentenció en el 2000 a pasar 3 años juntas al reencontrarnos en el COVAO. Ambas detestamos ese encuentro, no hacía falta decirlo si con la expresión se notaba. Nos tratamos de hacer la vida imposible cada quien con su grupo de amigas y siempre compitiendo por lo mismo…


Gracias a que Doña Daisy no soportó más la división de grupo pudimos por primera vez desde el 96 acercarnos en aquella pijamada en la casa de Gaby, donde alcoholizadas dejamos todas de lado nuestras diferencias y empezamos a ser lo que siempre debimos ser: amigas; y para cuando finalizaron los 3 años de carrera éramos un grupos sólido y compacto, apoyándonos todas: Pame, Eve, Rocío, tú y yo. Pero faltaba aún más.

Entramos a la universidad a estudiar la misma carrera con Eve y hasta nos poníamos en el mismo grupo para hacer trabajos, en el fondo sabíamos que hacíamos un excelente equipo y que si competíamos entre ambas era porque una tenía mucho de la otra; y aunque al final nos distanciamos un poco en la Universidad, tratamos de mantener el contacto siempre reuniéndonos las 3 con Pame.


Cuando tuve mi accidente, estuviste ahí atenta a mi y a mi estado, y a pesar que cada día hablábamos menos, ya había una historia larga escrita entre nosotras, que yo siempre pensé que nos llevaría hasta viejitas juntas…. Siempre hasta aquel día en KFC cuanto Evelyn me dijo lo que había pasado por teléfono. Te juro que no lo entendía, que no podía ni quería creerlo. Me sentí desesperada y rompí en llanto tal como ahora mientras te escribo, tal y como tantas veces lo he hecho en este año.


Fui a tu casa con las chiquillas a ver a Doña Ceci en la noche, quería una explicación, que alguien me dijera como una chica de 24 años tan sana como tú puede sufrir un paro respiratorio que le robe el aliento para siempre. Quería sentirte aún aquí porque llevaba algo en el pecho que sólo yo y ahora tú sabías, quería decirte tanto que no dije antes…


No pude casi dormir esa noche, ni varias siguientes. Fui a tu vela pero cuando entraron con tu caja al hombro se me doblaron las rodillas y mi vista se nubló por completo, nos llevó bastante rato tomarnos de la mano y dirigirnos juntas a dónde estabas. Yo conté con cualquier cosa menos con verte inmóvil en aquella caja, aún cierro mis ojos y puedo ver tu rostro, quisiera decir que tenía aquella luz y alegría que siempre propagabas, pero no, estaba apagado, triste y hasta parecías menos hermosa de lo que sabes que siempre fuiste.

Había muchísima gente al igual que el día siguiente en tu entierro ¿sabías que todos te querían? Es el entierro más grande que he visto y yo seguía sin aceptar que no te vería más, pero en eso fallé, porque en mis sueños apareciste por mucho tiempo más, creo que necesitabas que te dejara ir…

Y aún ya no estando hiciste algo muy valioso para mi, sabías que llevaba mucho tiempo pidiendo a Dios poder ver de nuevo a aquella persona y tú lo pusiste ahí en la puerta de la iglesia para que me consolara, para que me abrazara con su dulzura de siempre que tanto necesitaba, para que me apretara contra su pecho en el camposanto después de verte por última vez bajo los rayos del sol de aquel día. Y a pesar de lo mucho que necesitaba ver a esa persona hubiera preferido no verlo nunca antes que verlo el día de tu partida.


Te pedí tanto perdón por todos los años y hasta los segundos que perdí a tu lado, por no haberte escrito el domingo cuando te vi conectada con tu avatar de pollito, por tener varios meses de no llamarte, por cualquier cosa que pude haber hecho y que te lastimara, por todo lo que pude ser y no fui para ti.

Muchos nos quedamos sin ti… Doña Ceci que se le ha ido la sonrisa, tu papá que lloró sobre tu cuerpo, tu hermana que le tocó ser la fuerte, tu sobrino que no pudo tener a su madrina, nosotras, los amigos, Juan que me apretaba con desesperación en el cementerio y Adrián, que lloró sobre cada puñado de arena que echó en tu tumba.

Tu muerte sumado a todo lo que sabes convirtió al 2009 en un año muy duro para mi, se que tu viste mis lágrimas al llegar el 2010 y las compartiste… Y durante este año sin ti, tal y como lo dije cuando te fuiste, le he pedido a Dios porque nunca me falle la memoria y el corazón para recordarte, porque nunca me falten las fuerzas para luchar como siempre lo hiciste, porque nunca me pese la vida que se que tú deseaste tener. Pero también, te he sentido dentro mi, en mi alma y se que mientras te recuerde, siempre estarás conmigo.


Aún se me quiebra la voz cuando hablo de ti, cuando le cuento a la gente que Evelyn le puso a su bebita Daniela en tu honor pero se que si miro el cielo ahí estás, si veo un rayo de sol también estás y se que aquella tarde en la iglesia también estabas. Sabes que daría mucho por tenerte físicamente aquí… Pero Dios ahora te tiene en un lugar mejor donde espero poder reencontrarte… como tantas veces nos pasó en esta vida…

El adiós no existe esto es solo un hasta luego. Descansa en paz. Te quiero muchísimo amiga.

“Es muy difícil esperar y un adiós así dar a tiempo
Sé que el sol se ocultará concluyendo lo nuestro

Hubiera deseado estar y un día más contigo pasar

Aunque ya no estés aquí te veo en el Cielo, te veo en el Cielo…

Aún más que perderte me duelen más los años que no estuve a tu lado

Quiero correr hacia ti, te quiero enseñar lo que he logrado

Pues lo que más duele es ya no poder vivir junto a ti”


Daniela Madrigal Lizano
20-junio-1984 / 13-abril-2009
“No es el fin de la historia, son dos lados de la eternidad, ellos ahora se encuentran allá, tu y yo debemos continuar…”


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