4 com

Librando un BUEN COMBATE


“El Buen Combate es aquel que se emprende porque nuestro corazón lo pide (…) es el que libramos en nombre de nuestros sueños. Cuando estallan en nosotros con todo su vigor –durante la juventud- tenemos mucho valor, pero aún no hemos aprendido a luchar. Después de mucho esforzarnos, terminamos aprendiendo a luchar y entonces ya no tenemos el mismo valor para combatir. Por eso nos volvemos contra nosotros y nos combatimos a nosotros mismos, y nos transformamos en nuestro peor enemigo. Decimos que nuestros sueños eran infantiles, difíciles de realizar o, simplemente, fruto de nuestro desconocimiento de la realidad de la vida. Matamos nuestros sueños porque tenemos miedo de librar un Buen Combate”

El Peregrino, Coelho.

Por unos minutos, imagine todos los sueños y metas que dibujamos para nuestro futuro cuando éramos niños o adolescentes, cuando teníamos la certeza de que cualquier cosa que quisiéramos la podíamos lograr; luego miremos el presente, lo que hemos hecho hasta el momento, ¿Ambas imágenes son diferentes?

Estoy segura que en la mayoría de casos la respuesta es si, porque sin darnos cuenta hemos ido amoldando nuestras metas a las “circunstancias” de la vida, a lo que “nos ha tocado” y hemos dejado escapar poco a poco el control de nuestro propio destino.

En muchas ocasiones, he escuchado frases como “es mejor vivir de realidades” “Diay ¿qué puedo hacer? es lo que me tocó” “Soñar es para los ricos” “Es que unos nacen con estrella, otros nacimos estrellados” “¿Yo que puedo hacer contra el destino?” “Ya se me pasó el tiempo”. Todas estas frases, no son más que excusas que damos al mundo y a nosotros mismos para justificar que no estamos luchando por nuestros sueños, porque tenemos miedo a fracasar, a no alcanzar lo que queremos, entonces preferimos vivir de “realidades” que arriesgarnos a librar un Buen Combate.

Lo que si es una realidad, es que el camino hacia la realización de los sueños, es una cuesta muy empinada llena de pruebas, lágrimas, dificultades, piedras que nos harán tropezar, caminos equivocados y hasta personas que muchas veces intentarán hacernos desistir y convencernos de que es mejor la seguridad y la estabilidad porque que correr el riesgo que representa luchar. Pero también es una realidad que cuando escalamos esa montaña y logramos llegar a la cima, todo lo anterior se convierte en nada porque podemos tocar con nuestras manos la felicidad, la plenitud, la satisfacción personal y esa paz espiritual que solo la satisfacción con nosotros mismos da.

Pero tenemos miedo a luchar e intentar cosas diferentes, tememos al cambio, al terreno desconocido; así que preferimos quedarnos 10 años en la empresa que no nos llena, en el mismo escritorio de siempre, haciendo lo mismo de siempre, quejándonos de lo mismo de siempre, y esperando a que un día alguien reconozca el trabajo por el que creemos que nos hemos “matado” siempre. Mientras en nuestro interior, los sueños se van muriendo enterrados bajo nuestro conformismo.

¿Saben algo? Las cosas no solo suceden ¡Hay que hacerlas suceder! Si nosotros mismos no nos levantamos cada día a luchar por materializar nuestros sueños, no podemos esperar que alguien más llegue a tocar nuestra puerta y nos ponga en una bandeja todas las oportunidades que esperamos de la vida. Si nosotros mismos no creemos que tenemos la capacidad absoluta de hacer todo lo que nos propongamos, tampoco podemos esperar que los demás confíen en nuestra capacidad, nos apoyen y reconozcan.

Hoy, tenemos frente a nosotros dos opciones: seguir “viviendo” en un mundo del que somos espectadores solamente viendo las oportunidades pasar frente a nosotros, o convertirnos en autores protagonistas de nuestro destino, presente y futuro, VIVIENDO lo que queremos vivir y librando UN BUEN COMBATE para convertir cada sueño en una realidad alcanzada. La decisión es solo nuestra, ¿Somos aliados o enemigos de nosotros mismos?


“No te pido que no tengas miedo, solo te pido que el miedo no te detenga” Anónimo.

Read more »
7 com

Año nuevo... ¿Vida nueva?

Ahora que iniciamos año, recordé un pensamiento que leí hace algún tiempo escrito por la periodista Lizeth Castro, en referencia a como las personas vamos acumulando con el tiempo “papas” en nuestro bulto, haciendo que la carga sobre nuestra espalda sea cada vez más pesada al caminar.

Muchos decimos el 1ro de enero: “Año nuevo, Vida nueva”, pero ¿Cuántos de verdad lo practicamos? Todos nos trazamos propósitos que consideramos harán de ese año, un año exitoso: “Entrar a la U” “Hacer más ejercicio” “Cambiar de trabajo” “Comprar carro” “Conocer X país o lugar”. Y aunque todos son importantes y valiosos, hacen que dejemos de lado las metas que tienen que ver con nuestro espíritu.

Revisen su lista 2010 y cuenten ¿Cuántos objetivos se relacionan con mi espíritu, con mi corazón? (encontrar pareja no es válida). Posiblemente la respuesta sea ninguno o casi ninguno en el escenario más positivo. Desechar el rencor, perdonar a quien nos hirió, olvidar aquello que nos ofendió, reconciliarnos con aquella persona que queremos y estamos distanciados y hasta aprender a amarnos a nosotros mismos, son propósitos que rara vez forman parte de nuestro inicio de año, a pesar de que son vitales para alcanzar la felicidad plena.

¿Han pensado en cuantas papas están en nuestro bulto con solo 2 días de iniciado el año? ¡¡Muchas!! Y el peso de todos los años ya concluidos que no hemos dejado atrás, harán que el caminar en el 2010 sea cansado y con una carga tan grande que quizás no tengamos fuerzas suficientes para concluirlo.

Los años terminan y comienzan, ¿Por qué no aprovechar la ocasión para dejar en el año concluido todo eso que cargamos y nos dificulta el andar? Tenemos frente a nosotros la mejor oportunidad y la mejor excusa para liberarnos de rencores, tristezas y nostalgias; para hacer de la vida, el hogar y el trabajo, algo distinto y mejor.

Iniciar el año con nuestro bulto vacío, nos dejara espacio para las cosas que nos depare el 2010. Empezar de la manera correcta es el primer paso para un año exitoso. Y así como hacemos una lista de propósitos, hagamos otra de todo aquello que traemos a cuestas y desechémoslos. Si en el año 2009 se dijo a si mismo “Si tuviera una oportunidad”, hoy tiene 525.400 minutos nuevos frente a usted ¡Esta es su OPORTUNIDAD!

La vida es como las casas, si los cimientos (nuestro espíritu) no están firmes, posiblemente no soporten el peso de la construcción completa (la vida) y el mínimo golpe que reciban, terminarán por derribar las paredes. Si usted quiere que este año sea el mejor, empiece hoy a revisar los cimientos sobre los que espera construir sus sueños y si tienen hongos de amargura, rencor o cualquiera semejante ¡Desaparézcalos! Sino no soportaran el peso de los días que vienen.

¡¡Bendiciones y éxitos en este 2010!!

Link recomendado: Este es mi año / Tercer Cielo
Read more »

Más leídas