En el mar de un sueño

Lo primero que quise ser en la vida fue cantante. Sólo que mi voz tan exclusiva – léase fea – similar a las alarmas de incendio (suena y todos corren) me hizo cambiar en el transcurso de los años a secretaria, arquitecta, economista, organizadora de eventos, bailarina (con ropa claro =P) e informática. Pero la insistencia de mi hermana porque hiciera examen de admisión en el COVAO me terminó colocando frente a 3 preciosos años en Producción Gráfica que me llevarían a publicidad, mercadeo y aprendiz en social media. Y aunque quise ser todo lo anterior y terminé donde estoy siempre tuve claro algo: quería ser empresaria.

Hace más de un año decidí intentarlo en sociedad pese a muchas alertas de fracaso a mi alrededor, con una que otra palmadita de apoyo en la espalda y rezando porque ese barco que tomaba no naufragara ¡Y naufragó a la primera tormenta! La inexperiencia siempre pasa la factura… Y así, tan sólo 3 meses después volvía a tierra firme con el tan detestable “se lo dije” pinchando el pequeño salvavidas que conservaba y convirtiendo mi aventura en una historia para el olvido (o eso creí).

Cinco meses después quise con un poco de aire valiente que me quedaba en los pulmones marcarme una nueva ruta de viaje pero no alcancé a llegar al puerto donde esta vez, ni siquiera tenía un barco anclado. Quizás el “realismo” empezaba a echar de mis pies, raíces a tierra firme.

Decidí mejor regresar a lo seguro (ser empleada) pues los castillos de arena no pagan deudas ni universidades y tenía al frente la oportunidad de trabajar en una nueva área de mi carrera. Recordé que hay que ser agradecido, dicen, y de verdad agradezco cada día a Dios por mi trabajo, que además me encanta.

Desde entonces han pasado ya 6 meses de relativa paz, y digo relativa porque sin saber que o por qué algo ha venido cambiando día a día hace semanas… hasta ayer. Cuando en el #NokiaTalk Fabian Ramírez dijo esta frase: “Si crees que tu potencial es bueno ¡hazlo! Porque nadie lo va a hacer por ti” Y lo supe. En el fondo, pese al realismo impuesto por tantos y el “fracaso” vivido, sigo queriendo lo mismo de todos estos años, sigo cerrando los ojos y soñando despierta, sigo atada a la esperanza y el anhelo de sentir que es posible, que se puede.

¿Cuántos estarán en este momento como yo? Con grandes sueños que el temor al fracaso y la comodidad que da la zona de confort no materializan. Y es que la experiencia pasada (ahora ya no fracaso) me dice que no se trata de correr ilusionado a sortear olas dejando todo atrás pero también me dice que cada vez que se intenta, se aprende y se avanza. Ahora se algo que antes no ¡Una ruta que no me llevará al éxito!

Dicen que soñar es gratis ¿Y saben qué? ¡Es verdad! Así que puedo soñar todo lo que desee con lo que quiero ser o tener. Pero los sueños no dan de comer, así que se debe de encontrar la forma de que esos sueños sean productivos, de que con esfuerzo, empuje, ideas y trabajo nuestro barco nos lleve a aguas donde en vez de naufragios tengamos abundante pesca.

“Arriesgar para ganar” Cierto. Pero más importante que eso es tener la convicción suficiente de que se puede navegar aún a pesar de las tormentas que vengan si nuestro espíritu es lo suficiente fuerte para no bajar los brazos a la primera tempestad y usamos la pasión como combustible en cada ruta que intentamos en la vida.

Ayer comprendí algo más. Si cada una de las personas que sueñan dejaran de creer que se puede cuando despiertan bañados en realismo (lo que no es otra cosa que conformismo disfrazado) hoy no existirían tantas marcas, empresas y personas exitosas realizadas en el mundo. Así que piensen en lo que siempre han querido, constrúyanlo en su mente y materialícenlo con esfuerzo y firmeza en su presente.

"Si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debería estar. Ahora debes construir los cimientos debajo de él." George Bernard Shaw. Escritor Irlandés.


3 comentarios:

Wendy Quirós Garro | 3 de noviembre de 2010, 14:55

Que lindo post! Me encantó!! Tu blog es muy chiva! Saludos....

Mary | 14 de noviembre de 2010, 13:02

Muchas gracias Wendy, saludos para vos también! ;)

Karol Herrea | 26 de noviembre de 2010, 9:46

Es muy cierto, muchas veces no nos arriesgamos con nuestros sueños por miedo al fracaso.

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