Entonces ¿Pensamos o Sentimos?

Creo que uno de los grandes dilemas para aquellos que en alguna ocasión pasamos por el desamor o la desilusión es si nos arriesgamos de nuevo o no. Cuando conocemos una persona que nos interesa, que nos hace sentir por lo menos un retorcijón de tripa vivimos un verdadero calvario, y no provocado por la otra persona que quizás ni siquiera es consciente de la situación, sino por nuestro propio dilema interno, por nuestra lucha entre la razón y la emoción (no siempre es el corazón).

Largas películas fantasmas de la mente evaluando lo que “ocurriría si…” y frases como “es que no me quiero equivocar de nuevo” “si yo le demuestro mis sentimientos se va a aprovechar” o peor aún “yo no me vuelvo a enamorar” limitan diariamente nuestro accionar y la forma en que vivimos emociones que mayoritariamente deberían ser placenteras o gratificantes.

Cuando somos lastimados, como seres con instinto de defensa y supervivencia levantamos un muro enorme a nuestro alrededor para evitar que algo pueda alcanzarnos de nuevo. Y funciona. Lo malo es que esa misma barrera de protección nos inhibe de recibir mucho de lo hermoso que hay del otro lado, nos encierra en nosotros mismos y nos aísla en la incapacidad de compartir con otros nuestros verdaderos sentimientos.

Lo más desgastante es que por más murallas chinas que levantemos no se puede evadir la naturaleza y las vibras de atracción que ésta genera entre nosotros y otras personas. Y ahí empieza el calvario, la guerra entre lo que realmente se siente y lo que nuestros temores permiten externar.

Ahora, no se trata de seguir ciegamente nuestro impulso y lanzarnos en los brazos de cualquier persona que nos atraiga sin pensar, sino de utilizar nuestras experiencias anteriores para discernir de una manera OBJETIVA si el esfuerzo emocional que vamos a realizar es una inversión o un gasto.

La racionalidad es importante, nos previene de errores, pero en exceso o mal aplicada nos priva de la intensidad de la vida. Y aunque es difícil confiar a otros nuestras emociones pues nos hace sentir vulnerables ante el mundo, hasta esa sensación es parte del sentirnos vivos.

¿Y cuál es entonces la respuesta al dilema eterno? No lo se. Pero estoy convencida que vivir siempre a la defensiva no es, que vivir al son de nuestros impulsos tampoco lo es. Quizás se trate de un punto medio que se origine en el amor a nosotros mismo, y se desarrolle en el derecho de experimentar emociones (amor, deseo, pasión, alegría, etc.) y el deber de respetar nuestro valor y no entregarnos a quien no lo merezca (la experiencia mínimo nos enseña lo que NO queremos).

Por último, cuidarnos a nosotros mismo es esencial pero estar conscientes y claros que no estamos exentos de la equivocación y que el error existe y existirá siempre para aprender, crecer y madurar nos va a permitir vivir más plenamente. Esa trillada frase de que “Quién no arriesga no gana” no deja tener su razón, pero le agregaría que su aplicación es válida sólo si el resultado amerita el esfuerzo.

3 comentarios:

Sebastian Elizondo | 25 de agosto de 2010, 14:35

Yo creo mas bien pensar y luego sentir.

Paso #1 Cree un perfil de que quiere y que puede ofrecerle a alguien con ese perfil. Analice experiencias previas que no desearía que se repitan y que patrones de comportamiento están normalmente asociados a este tipo de situaciones. Su perfil debe ser realista. "Es de locos esperar resultados diferentes haciendo lo mismo" Albert Einstein

Paso #2. Busque rodearse de personas que encajen de cierta forma en el perfil de lo que se busca. Si en algún punto empieza a sentirse [email protected] y comienza a desesperarse (recuerde q vas vale estar solo que mal acompañado) si ve [email protected] a cambiar su perfil rebajando alguno de los puntos q considera importantes para permitir que más personas calcen, detengase de inmediato y analice este punto, recuerde que es muy difícil cambiar a una persona y sería algo que tendría que tolerar durante toda la relación.

Paso #3. Abra su corazón, quiera y dejese querer. Si realizo los puntos anterior correctamente podría estar disfrutando de una relación con buen viento a favor.

Por otro lado si algo no salio bien, entonces retome el punto #1 y vuelva a ajustar su perfil cuantas veces sea necesario.

Atte,

@SebasElizondo

jeje1308 | 25 de agosto de 2010, 14:49

Maryyy! Hola amiga!
Sabes, todo lo que decís tiene muchísimo sentido y tenés toda la razón. Hay que tener un balance entre ser demasiado precavido, y terminar solo, a lanzarse a los brazos de cualquiera sin pensar...cualquiera de las dos es un potencial infierno...Pero cuando llegás al verdadero amor esa es la parte donde todas esas "metidas de pata" habrán valido muchísimo la pena...experiencia propia.

Muy buen post
Un abrazo

Mary | 26 de agosto de 2010, 11:58

Es bueno tener un perfil, pero creo que mas que lo que se quiere debe tener lo que no. Hay personalidades muy variadas y características que terminen siendo agradables pero lo que te molesta, te molesta y punto!

Tienes razón je, el balance es quizás lo mejor. Y si se cae, pues aprender para intentarlo de nuevo pero con más inteligencia por así decirlo.

¡Gracias x los comments!

Publicar un comentario

Más leídas