Los capítulos de un ayer


Hace algún tiempo recibí un email con reflexiones (o partes de un libro quizás) escritas por Paulo Coelho sobre algo que todos los seres humanos necesitamos hacer en nuestras vidas pero que pocas veces llevamos hasta la práctica: “CERRAR CAPÍTULOS”.

El email explicaba que las personas tenemos la tendencia de dejar entreabiertas las puertas de mil cosas que ya sucedieron y no deberían ser parte del presente, clavando nuestros pies al mismo suelo con el pensamiento de un quizás o un talvez que contrario a ser una esperanza materializable, es una cuerda que no nos permite despegar.

Dejamos una puerta entreabierta cuando nos quejamos cada día x el trabajo actual deseando estar en aquel del que nos despidieron; cuando torcemos la mirada en la calle a la(él) [email protected] que nos traicionó, cuando mantenemos culpa por una discusión en la que herimos a alguien, cuando usamos frecuentemente en nuestro vocabulario el “hubiera”, cuando cargamos resentimiento por cosas que sucedieron con nuestros padres, cuando no dejamos ir a esa persona que hace mil años nos dejó ir a nosotros, cuando mantenemos sangrando una vieja herida por no intentar al menos superar el dolor que nos causa.

Nadie dice que los recuerdos sean malos. Pero el hecho de que recordar sea “volver a vivir” no tiene que significar que carguemos con ellos sin descanso y construyamos un mañana en base a un pasado que simplemente debemos archivar.

NO nos van a recontratar en el antiguo trabajo así hayamos salido por un(a) [email protected] incompetente o un(a) compañ[email protected] serruchapisos, NO se va a desaparecer la traición que vivimos, no se van a borrar aquellas palabras que nos lastimaron y con las que lastimamos también, NO vamos a castigar a nadie más que a nosotros con el resentimiento y los reproches que carguemos, esa persona NO va a despertar un día y descubrir milagrosamente que lo que verdaderamente quiere es correr hacia nosotros, NO se va a devolver el tiempo y evitar que suceda aquello que ya no tiene remedio.

NO. Esas cosas no suceden. El pasado no se borra o revive intacto. Las cosas pasan y cambian. Sucedieron de una forma que no tiene marcha atrás nunca sin importar cuanto lo deseemos. Entonces ¿Por qué seguir tratando de atrapar el agua entre los dedos? ¿Por qué poner el dedo en la llaga cada día que pasa?

Cuando leemos un libro y nos gusta alguna oración en especial la marcamos, seguimos leyendo y cuando terminamos lo cerramos y comenzamos uno nuevo. Por más hermosa que sea la frase no seguimos llevando el libro abierto a cada lugar al que vayamos, sabemos que no es necesario. Pues igual a ese libro es nuestra vida, y por más que mantengamos alguna página abierta, esas letras no van a cambiar.

Pensemos hoy en todas esas cosas que cada día intentamos sostener en el viento, en esos libros abiertos que cargamos, en los castillos de arena que intentamos reconstruir y hace mucho tiempo fueron borrados por las olas de un ayer, en esas puertas o ventanas que no hemos querido cerrar esperando lo que en el fondo sabemos no va a llegar. Tomemos la decisión definitiva de tirarlo todo a un lado del camino y seguir mirando solo el hoy.

Cerrar capítulos y ver frente a frente el pasado antes de pasarle llave a todas esas puertas duele, pero como me dijo alguien “Algún día debe suceder”. ¿Y por qué no hacer de ese día hoy? Regalemos todo lo que no usamos y tenemos guardado pensando en “quizás”, tiremos objetos que nos recuerdan a personas o momentos que ya pasaron, rompamos esas cartas que nos hacen llorar una y otra vez. Deshagámonos de cada cosa que no esté permitiendo pasar la hoja.

Cerremos todas esas etapas y limitemos al pasado a la única función de aprender de él y ser mejores. TODOS tenemos derecho a estrenar una nueva ilusión, a dibujar nuevas sonrisas, a vivir nuevas etapas para cruzar las puertas que están frente a nosotros abiertas de par en par y así emprender un nuevo camino.

“Si puede enfrentar algo ya y ahora, hágalo. Si no déjelo ir, cierre capítulos, Dígase a usted mismo que no vuelve más” Paulo Coelho.

4 comentarios:

Mary | 27 de julio de 2010, 21:49

Me gustó mucho el post! Y la frase del final me gusta un montón!! Muchas veces no cerramos puertas por arrepentirnos de ciertas cosas, o por estar preguntándose q hubiera pasado, hay q hacer las cosas con seguridad y no arrepentirnos! Seguir adelante! Cada día es una razón para "vivir nuevas etapas para cruzar las puertas que están frente a nosotros abiertas de par en par y así emprender un nuevo camino."...

Saludos!

Julio Córdoba | 28 de julio de 2010, 7:26

Si un ciclo no se cierra interfiere con el otro, por eso la vida se termina atorando.

Cris | 28 de julio de 2010, 10:15

Excelente post como siempre Mary.

Mary | 16 de agosto de 2010, 7:55

Muchas gracias por los comments chiquillos!! Todos escribiendo páginas nuevas, hay muchas cosas aún por vivir. Saludos!!

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