2 comentarios:

Guillermo Durán | 25 de junio de 2010, 8:09

lindisimos recuerdos!!

Julio Córdoba | 28 de julio de 2010, 7:35

Mary: yo estaba en sexto grado y lo recuerdo con mucha emoción. La historia termina reciclándose a sí misma para generar y mantener íconos.

El proceso fue un completo desorden, cargado de improvisación y traiciones, críticas, jugadores apuñalados y mucha tensión porque Costa Rica clasificó porque otros perdieron (no me acuerdo cuál equipo).

Gracias a los resultados obtenidos la historia se rescribió. Los jugadores tuvieron el recibimiento de héroes de guerra y el país los ha honrado como tales. Las penurias que vivieron antes del mundial, los símbolos nacionales, la carreta y por poco los chonetes ahora forman parte "del milagro" de Italia 90.

El mensaje que se nos ha querido vender es que no importa la miseria ni la polada porque como ticos somos invencibles.

Para mi el factor que marcó la diferencia fue el discurso de Bora, el criticadísimo técnico serbio, que construyó metáforas y convenció a los jugadores de que eran 11 contra 11 y punto. Y digo "convencer" porque decirlo y entenderlo es fácil pero "sentirlo" es difícil... y ese fue el aporte de Bora al desmadre de Selección de Italia 90.

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