El día que mi vida inició

Muchas personas que me honran leyendo mi blog, me han preguntado de donde saco la forma de ver la vida hermosa. Les haré una confesión: no siempre fue asi. De hecho, tuvo que pasar algo realmente fuerte en mi vida para ke esto sucediera, y aunque guardaba esta historia para otro momento, imagino que es hora de compartirla.

1° de mayo del 2008. A pesar de que era feriado, tuve que trabajar pues el día siguiente iba para Tambor con los compañeros de trabajo y mi familia en el paseo que siempre organizaba la empresa. Regularme salía a las 7-8pm del trabajo tratando de avanzar con todos los proyectos que tenía pendientes, pero ese día me habían llamado a una entrevista que pintaba muy bien y pedí permiso para retirarme a las 3.30pm.

Me presenté a mi entrevista, salí antes de las 5pm y me dispuse a conducir hacia mi casa para hacer maletas. No conocía muy bien las calles por esa zona, el alto no estaba demarcado, y no me percaté de que no tenía la vía. Vi el Galloper acercarse y traté de acelerar… pero en ese momento escuché un golpe fortísimo que tardé muchos días en olvidar, sentí mi carro desplazarse por la carretera y me decía a mí misma, posiblemente en mi mente: “Dios que se detenga, que se detenga”, hasta que por fin se detuvo.

Miré a mi alrededor, solo habían latas retorcidas, trozos de vidrio y gente corriendo; sentía un dolor demasiado fuerte en el estómago que me hizo temer lo peor. Entonces una sensación de terror se apoderó de mi y empecé a llorar, no quería morirme ahí, no PODÍA morirme ahí… ¿Y mi familia? ¿No los iba a volver a ver más? Y pensaba solo en ellos, en que no recordaba si había abrazado a mi mamá al salir, en no dejarlos ese día, así que grité que llamaran una ambulancia. Alguien me ofreció un vaso de agua y varias personas llegaron a ver si podían ayudarme pero ninguna puerta abría.

Pensé en que tenía que avisar y con fuerzas no se donde, llamé a mi casa y cuando contestó mi mamá, le pedí que me pasara a una de mis hermanas para pedirles un favor, y entre lágrimas, le expliqué a mi hermana lo sucedido; luego llegaron los bomberos y rápidamente cortaron la puerta para sacarme y que la Cruz Roja me llevara al hospital. Ya en la ambulancia mi mamá llamó, me preguntó si estaba bien y empezó a llorar preguntándome por el sonido de las ambulancias. Como me alteré aun más, me quitaron el celular y le expliqué al paramédico que ella era hípertensa y era mejor que le hablara, así que él mismo la llamó y trató de tranquilizarla.

Llegué en shock nervioso al hospital, sonaron una alarma y en 5 segundos habían cerca de 8 personas junto a mi. Me pusieron suero, un calmante, me cortaron toda la ropa, me llenaron el pecho de electrodos y corrieron con un ultrasonido por el dolor intenso de mi estómago.

Luego de todo eso, placas, sondas, exámenes de laboratorio y quien sabe que cosas más, me declararon el milagro de la noche: estaba sana!!! No tenía más que golpes, cortadas, moretones y una quemada leve en hombro causada por el cinturón. ¡¡¡Estaba VIVA!!! Y pude abrazar a mi familia que poco a poco fue llegando al hospital, inclusive a mi papá a quien no le hablaba desde hacía 10 años.

No lo escribo para que me admiren o me tenga lástima. Lo hago porque le debo a la vida el declarar a viva voz el milagro tan grande que Dios hizo en mi ese día, el privilegio del que no gozan todas las personas que día a día mueren aferrándose a la vida en carretera.

Nací un 14 de setiembre, pero hasta ese 1ro de mayo mi vida inició, pues en ese accidente cayó el muro que me impedía ver lo radiante del sol, sentir el viento en el rostro, disfrutar del olor de la tierra mezclándose con la lluvia, sonreír con las hojas de los árboles. En ese accidente comprendí que la muerte puede llegar en cualquier momento, que la vida se puede escapar en un suspiro, y que desconocemos el tiempo que realmente tenemos.

Nadie quiere morir, más la muerte es el único destino que compartimos todos y lo único seguro en la vida que un día llegará, y como no se cuando sea, decidí por primera vez VIVIR mi vida, ver siempre lo positivo antes que lo negativo, dar gracias por cada segundo, por todo lo que tengo e inclusive lo que no tendré talvez nunca, por abrir los ojos, por las discusiones con mis hermanas y las diferencias con mi mamá, porque tengo problemas que resolver, por los dolores de espalda y las migrañas (significa que estoy viva), en fin solo por respirar.

No se como cerrar este post, no tengo palabras que sustituyan las lágrimas de sentimiento que no se pueden ver, así que solo les dejaré una frase de Steve Jobs que talvez encierre lo que ese día comprendí:

“Recordar que vas a morir, es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder”

15 comentarios:

P. Vargas | 3 de febrero de 2010, 14:37

Quien enfrenta a la muerte y sobrevive, aprende a valorar los pequeños detalles de la vida que le rodea. Yo me he enfrentado a ella dos veces, y aún así seguimos acá, excepto que en la última ocasión, con pistola en la cabeza, aprendimos que todo se puede esfumar en un segundo, y que vale la pena disfrutar cada minuto de nuestro mundo, sin remordimientos, sin arrepientimientos...

Buen post, me ha encantado!

Un abrazo!!

Ulysita | 3 de febrero de 2010, 15:02

Gracias a Dios que estás aquí contando tu historia, que sobreviviste al accidente y por ello he tenido la gran dicha de conocerte. Si Dios deja ángeles en la tierra es por que tiene algo especial para ellos. Tqm

Alvaro A. | 3 de febrero de 2010, 15:52

Tu post, me encantó, me conmovió realmente leerlo... Yo también he enfretado la muerte una vez, y eso me ha enseñado muchas cosas...
Gracias a Dios te tenemos aquí, y gracias a Él también nos conocimos...

G.R.A. | 3 de febrero de 2010, 18:46

Excelente post! Es increíble cómo después de pasar por un hecho doloroso, uno se da cuenta de lo que tiene y lo valiosa que es la vida.

¡Saludos!

Yendry Rosales | 3 de febrero de 2010, 23:18

Dios cada día nos premia con regalos hermosos, desde las hojas de los árboles hasta la sonrisa de un desconocido.. y por supuesto, las amistades que perduran a través de los años

Gracias a él, aun estás con nosotros.. y nos das una lección de vida.. un recordatorio de que no somos de este mundo, que la muerte está a la vuelta de la esquina peor que los GRANDES MILAGROS suceden.. y suceden todos los días

Mas que felicitarte quiero AGRADECERTE por este post

Ronald Durán | 4 de febrero de 2010, 7:12

Primero que nada me alegra que ese día todo haya salido bien y aún estes por aquí, entre los mortales. Segundo gracias por compartir tu experiencia, muchas veces y sobretodo en la juventud, damos por descontado que la vida es algo que estará ahí para siempre, cada mañana, cada despertar y nos volvemos criticos, asperos y malagradecidos con ese milagro de abrir los ojos cada día y ver lo maravilloso y efimero de este transitar por el mundo, gracias por el post, gracias por mostrarnos esa cara positiva que tiene la existencia. Una sola palabra para terminar: CARPEDIEM.

Saludos

ronnyfm | 4 de febrero de 2010, 7:42

Hay un pensador, Jonathan Edwards, cuyas resoluciones de vida fueron interesantes. En particular, dado lo personal y el tema de tu post, dos vienen a mi mente, una de ellas es, "Pensar cada día en mi propia muerte y en todas las circunstancias concernientes a ella" y otra es: "Vivir cada día con todas mis fuerzas". De entrada, no parecen nada extraordinarias, pero muchos de nosotros no tenemos vivimos realmente comprometidos con nuestras convicciones de vida. Es cierto, a veces tienen que acontecer eventos de tal magnitud para hacernos despertar, y no está mal. Ese accidente y lo que vino después del mismo, ha demostrado que ha tenido un propósito y uno bueno, aunque en el momento no pareciera haber tenido sentido, pero ahora puedes estar agradecida que ocurrió. Citando, un versículo conocido: "Para los que aman a Dios, todas las cosas ayudan a bien".

Saludos y gracias por compartir esto con nosotros.

arqruiz | 4 de febrero de 2010, 9:13

Los "accidentes" se nos presentan a todos de distintas formas durante nuestra vida. Lo importante es sacar el maximo provecho y ver el lado positivo de los mismos. Te felicito se nota que tienes los pies en la tierra y vuelves a ver el pasado solo para seguir adelante.
Saludos.

E.A.R | 4 de febrero de 2010, 11:26

Lindo post, testimonio que nos demuestra la voluntad sagrada, lástima que algunos de nosotros tenemos llegar a ese umbral y/o suceso(s) de la vida para darnos cuenta de lo que tenemos y por sobre todo de Dios.

Olivier | 4 de febrero de 2010, 12:36

No hay nada que agregar a este post tan hermoso. La mayor parte del tiempo, y para la mayoría de la gente, la vida es sólo un tránsito. Quien aprende a ver en ella la obligación de aprender cada día, de mejorar y tratar de ayudar en cada instante, sin duda logra sentir la más enorme alegría.

Gracias por compartir esta experiencia

Gero | 4 de febrero de 2010, 12:56

Qué terrible! Pero Dios siempre tiene preparado algo para cada uno. Y a veces tiene sus formas de traernos a la vida cuando nos hemos quedado viviendo a medias.
Te comprendo muy bien porque, al igual que vos, también intento escribir con positivismo debido a cierta cercanía a la muerte... y fue antes de nacer. Pero acá estamos, tratando de compartir un poco la experiencia.
Saludos!

El Mae de Desampa | 4 de febrero de 2010, 18:56

Que increible leer esto y saber que hay algo que nos cuida. Aún sigo sorprendido y a la vez sentí que yo iba con usted y viví todo eso.
Por dicha no pasó nada grave y sólo queda una enseñanza, hay que vivir, buscar paz y felicidad.

geminizlover | 5 de febrero de 2010, 14:25

gracias por compartir en la red y con quienes nos consideramos tus amigos esta experiencia terrible que supiste transformar en un motivo para disfrutar la vida como lo haces.....eres una gran persona...te admiro al igual que quienes lo demuestran por medio de sus comentarios.
ha sido bueno conocerte Marieth...aun en la distancia es bueno ser tu amigo y que alguien tan linda como tu sea mi amiga.
un abrazo y gracias por compartir esa situacion con nosotros que te leemos....de verdad...me hace reflexionar sobre lo ligera q a veces vivimos la vida sin tomarle el verdadero sabor y significado.

Carlos Cascante | 6 de febrero de 2010, 5:41

Para mi este un gran ejemplo de los buenos bloggers que tiene este país...y eso que estás iniciando...la verdad me gusta mucho el tuyo, escribes con sentimiento, y lo envuelves a uno en tu historia, de una forma especial...me gusta la variedad de bloggers que tenemos por estos rumbos, cada uno con sus ideales y maneras de expresión, que bueno que muchos de esos son buenas amistades, así como tu...
Sigue así, que así nos encanta como eres.

Eric | 8 de febrero de 2010, 17:21

hasta que por fin puedo comentar. realmente primeramente felicitarte por todo tu blog, tus post son excelentes. en este nos compartes una experiencia que resulto fuerte e impactante y que en si nos hace valorar mas la vida y la gente que nos rodea. ... felicidades por tu blog... by @ericmmori

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