Celebrando los "malos" días!


El martes regresé a mi casa notablemente irritada por el “mal” día de trabajo que había tenido, muy estresada, y hasta puedo decir sin ganas de hablar con nadie. Luego del distante saludo a mi mamá, encendí mi compu como ya lo dicta mi rutina y mi primer tweet de la noche fue para expresar mi debacle emocional.

¿Y qué me había sucedido para que yo pensara que ese fue un mal día? Estaba lanzando una participación en un programa de radio de un cliente y sufrimos varios traspiés en la puesta al aire, por lo que los resultados distaron mucho de lo que esperábamos. Tenía un problema que necesitaba una solución. Y eso era lo único que tenía mis niveles negativos en su punto máximo. Recibí una recomendación y con el avance de los minutos, el aire fresco de la noche veraniega en mis pulmones me fue tranquilizando y decidí irme a dormir.

Regularmente como me acuesto entre 1 y 2 am me levantan a las 7.30am, así que imaginen cuanto me extrañé cuando mi a mi mamá y mi hermana entraron a mi cuarto a las 6.20am. “Murió la abuelita de Gerardo ayer a las 10am”. Gerardo es un amigo de muchos años y su abuelita era mucho más que eso, era su mamá, la mujer que lo crió y lo único que él tenía.

Como estaba más dormida que despierta, me tomó una hora más procesar en mi subconsciente la información que recibí y cuando lo logré me levanté y fui a la vela.

Estando ahí luchaba con mis lágrimas, ellas por salir y yo por contenerlas. Es que tenía varias razones: El dolor de mi amigo por la pérdida, el pensar que un día me va a tocar enfrentar a mi ese momento, la época del año, y la reciente pérdida de una amiga. Pero había algo más, algo que me estaba palpitando en el pecho cada vez más fuerte: Culpabilidad.

No por la situación, pues claramente nadie tiene control sobre la muerte, pero si por mi actitud del día anterior. Por mi estrés y mi mal humor, no vi el milagro que tenía ante mis ojos: estaba mi familia completa y mi mamá me esperaba en la sala como todas las noches. A pocos kilómetros, estaba mi amigo con su madre en la sala de su casa, dentro de un ataúd.

¿Suena duro verdad? Pero sucedió. Sucede a diario. Yo hablando de un mal día mientras otras personas de verdad estaban atravesando momentos duros, yo permití que un asunto de poca importancia me robara el privilegio de saludar a mi mamá como debía y de agradecerle a Dios la gran bendición de tener a todos con salud.

Cuantas veces dejamos que los pequeños incidentes del día nos roben la sonrisa y la paz interior, evitando que podamos disfrutar de todas las cosas bellas, valiosas y sencillas que tenemos alrededor, que por cotidianas se pierden en la rutina. Nos enojamos porque nos despertamos tarde para el trabajo, pero DESPERTAMOS!; porque nuestro hermano estaba en el baño, pero ESTABA!; alguien me hizo mala cara al entrar al trabajo, pero no estamos DESEMPLEADOS!... y asi podríamos seguir la lista.

Todo lo que nos rodea es bendición, el hecho de estar vivos ya es un triunfo enorme cuando tanta gente muere. Así que no permitamos que las cosas poco agradables que suceden en el día nos hagan perder la calma y lleguemos a nuestra casa (¡¡tenemos una!!), como yo el martes y no veamos el privilegio de que nuestra familia está completa, con virtudes y debilidades pero sana y completa.

Así que hoy, celebremos la vida y abracemos a nuestros seres queridos, porque un día, como mi amigo, no tendremos esa bendición.

2 comentarios:

geminizlover | 5 de diciembre de 2009, 16:34

Cuanta razon tienes...te felicito por saber mirar las cosas desde el mejor angulo...y por mostrarnos...que siempre hay razones para estar agradecidos y amar la vida.
Como siempre...buen post.

Cesar Gómez Medrano | 7 de diciembre de 2009, 8:44

Buen día

Es muy cierto eso de vivir y celebrar la vida. Lo único que tenemos seguro en esta vida es la muerte, y es algo que puede llegar en cualquier momento, hasta en el menos esperado. Y eso, automáticamente, nos hace pensar en que tenemos que darle gracias a Dios, por cada una de las situaciones, que para nosotros son "normales" pero que para muchísimas personas es algo que está muy lejano.
Claro está, hay que aprender a convivir con situaciones varias. Por supuesto que aburrido sería todo si siempre todo fuera un mundo lleno de colores y todo fuera "idealmente perfecto".
La vida es un camino lleno de matices y esa es la magia de poder vivirla con pasión.

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