Cuando el dolor de una mala experiencia nos convierte en huevo duro


¿Han leído o escuchado alguna vez la historia de la zanahoria, el huevo y el café? Por si no, les voy a hacer un mini resumen: Cuando la adversidad llama a la puerta, tenemos la oportunidad de ser algunas de estas cosas:
  • Zanahorias: entrar al agua (problemas) dura y salir débil
  • Huevos: entrar al agua frágil y salir endurecidos por dentro
  • Café: entrar al agua y cambiarla…
Hace como 2 años me encontré a Mariangel, una amiga de cole que no veía hace tiempo. Empezamos a hablar seguido así que estuve en todo el proceso de la ruptura con Michael su novio.

En un principio pensamos que la había dejado por las constantes intervenciones de la mamá de Mariangel en su noviazgo y el excesivo control de su vida a pesar de su edad (25 primaveras), pues por ahí se encaminaban las frases dichas al momento de terminar, lo cual era hasta cierto punto favorable porque significaba que el “amor” estaba intacto!

A los días, la hermana de Michael llamó a Mariangel para darle su “apoyo” y decirle que no estaba de acuerdo con la crueldad de su hermano de cambiarla por otra más bonita, simpática y coqueta (PERDÓN??!!!). Se imaginarán la reacción de mi amiga ante una noticia dada con tanto tacto, más que seguía recibiendo SMS diarios de Michael con frases como “Te extraño”, “Te amo mucho”, “Espero que estés bien”, y quien sabe que cosas más que la mantenían esperanzada.

Dejó de comer, de tratar de solucionar sus vacaciones forzadas de 4 o 5 meses, lloraba todo el día y se puso en tal estado que sus padres pensaron que estaba embarazada (igual esa siempre es la primera alternativa ante cualquier cambio de actitud, antojo o conversación telefónica secreta) en fin cayó en depresión, lo que empeoró cuando supo que Michael no solo estaba con otra, sino que vivía con ella y en unos 6 meses recibirían la visita de pajarito del pico largo. Era el fin definitivo del cuento de M&M.

Le dije y redije para que cambiara de actitud y se pusiera al pie del cañón, pero era como echar arena en saco roto. Así que me guardé mis sermones y esperé a que el tiempo hiciera lo suyo, pues confieso que el sufrimiento con tintes de masoquismo me altera un poco. Será que hay tanta gente muriendo queriendo vivir, que siempre he creído que los que quedamos no tenemos el derecho de vivir queriendo morirnos.

Desde eso han pasado varios meses y Mariangel dejó un poco sus lamentos sin superar del todo la ruptura de su relación. Lamentablemente su corazón era un huevo y al pasar por el agua hirviendo de su llanto se le ha endurecido. Ahora cree que la solución es no confiar en nadie ni creer en un sentimiento tan innecesario como el amor.

Yo no se que piensen, pero todos deberíamos esforzarnos por ser como el café, si nos meten en el agua no nos perdemos, sino que transformamos el entorno con nuestras características. Entramos, cambiamos y salimos siendo mejores. No creo que tengamos que desperdiciar nuestro tiempo buscando la persona que nos haga feliz, pues cuando ésta parta nos dejará en soledad. Primero seamos alguien con vida propia, para que así la pareja no sea una necesidad sino un complemento. Hay que quererse uno mismo, y eso incluye autoayudarnos, tomar las riendas de nuestra vida y seguir adelante.

“Amar no es mirarse el uno al otro, es mirar juntos en la misma dirección”. Antoine de Saint-Exupery

Próxima entrda: "Auxilio:Me asaltaron!!"

2 comentarios:

Laura | 17 de noviembre de 2009, 13:49

Cuando sufrimos una desilusión amorosa sentimos que el mundo se nos viene abajo,todo el mundo "mágico" en el que viviamos se vuelte un infierno y el dolor hace que nos volvamos" Huevos Duros" pero el tiempo todo lo sana, y de las malas experiencias nos queda fortaleza y madurez.

Anónimo | 30 de noviembre de 2010, 20:50

Me gustaría ser como el café. Soy una persona que he sido huevo duro, o debería confesar que todavía lo sigo siendo. En mi interior hay dos fuerzas: una, la que me mantiene unido al pasado y otra que quiere dejar atrás todo y seguir adelante. Creo que antes de resolver cuál de las dos fuerzas gana, debería hacer como dicen tus palabras; ser alguien con vida propia y no basar tanto mi vida en otra persona o buscando esa persona que me hará feliz. Soy testigo de como se pierden momentos y personas valiosas, por aferrarse a buscar algo que no se busca... gracias por tus palabras.

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