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¡Enamórese de usted mismo!


La bella durmiente, La Cenicienta, La sirenita, Blanca Nieves…. Todos eran mis cuentos favoritos de niña y saben ¿Por qué? Porque incluían un final feliz con el príncipe azul. Y así como yo, todas las personas crecen escuchando que su felicidad sólo estará completa cuando tengan el privilegio y el honor de encontrar su media naranja.

Por eso es que muchos cuando pierden su pareja pierden también el rumbo de sus vidas, porque no saben con que llenar todo ese espacio vacío que tienen ahora en el alma ni cómo aliviar ese sentimiento que los hace sentirse incompletos cuando están en soledad, y en ocasiones el extrañar a alguien es más producto de esto que de la ausencia de esa persona en si.

Y es que la sociedad y la cultura nos educa para ser felices solo de esta manera, pues si una persona decide mantenerse sola, los demás piensan que como se dice popularmente “seguro no le sale nada”, pues estar mal acompañado antes que solo es mejor opción que la soltería social.

Mucha gente pasa los días esperando a que llegue esa persona que los hará inmensamente felices. Luego conocen a alguien, se ilusionan y terminan llorando amargamente porque esa persona les causó dolor al no ser la indicada aunque posiblemente desde el principio lo supieran.

¿Por qué exponer nuestro corazón de esta manera? ¿Por qué desperdiciar el precioso tiempo que Dios nos da en espera de alguien para ser felices?

No recuerdo donde, pero leí hace un tiempo que nadie puede dar lo que no tiene. Pretendemos hacer feliz a nuestra pareja, cuando nosotros dependemos de otros para serlo; queremos amar, pero no tenemos amor propio; queremos que nos valoren, pero no vemos lo valiosos que somos cada uno; queremos que nos respeten, pero nos dejamos pisotear cuando recibimos menos de que merecemos.

También he escuchado eso de que “tampoco voy a pedir gustos cuando yo no soy tan lind@”. Y no es pedir gustos, es pedir lo que nuestro valor y dignidad como mujeres o como hombres nos permiten pedir. Si basamos el nivel de agrado que producimos en otros solo en nuestras características físicas, nos estamos condenando de antemano a perder en un corto plazo aquella relación, pues el cuerpo cambia con el tiempo y se transforma, con lo que también entonces se transformarán los sentimientos.

No hay robo más grande a nuestro amor propio que eso de “La media naranja”, pues significa que quien no la encuentre tendrá que vivir incompleto toda la vida. Pero ¿No es mejor ser una naranja completa, tener una vida propia: amigos, trabajo, familia, metas, sueños, vida social, etc. que nos haga sentirnos plenos por nuestros propios medios? Así, esa persona especial será un complemento de nuestra felicidad y no una parte indispensable; y si por alguna razón no llega o no la tenemos cerca, tendremos capacidad absoluta de ser felices y sonreír cada día.

Pensemos por un momento: ¿Qué queremos recibir en una relación de pareja? Hagamos una lista y luego, preguntémonos si todo eso ya nos lo damos a nosotros mismos, porque la razón para estar con alguien en muchas ocasiones es la carencia de nuestros propios sentimientos. Si la respuesta es no ya tiene una nueva meta personal. No desperdicie su tiempo y empiece a ser feliz con sus propios recursos, no reserve las actividades de las que disfruta para vivirlas con otro, ¡hágalas ya! ¡Viva hoy!

Si está en búsqueda de pareja, empiece por ser usted mismo su mejor compañero, por amarse con intensidad, estoy segura que eso les hará tener un mejor panorama de lo que quieren para sus vidas. Y no olvide que “Quien no puede estar con si mismo, no puede estar con nadie más”

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Celebrando los "malos" días!


El martes regresé a mi casa notablemente irritada por el “mal” día de trabajo que había tenido, muy estresada, y hasta puedo decir sin ganas de hablar con nadie. Luego del distante saludo a mi mamá, encendí mi compu como ya lo dicta mi rutina y mi primer tweet de la noche fue para expresar mi debacle emocional.

¿Y qué me había sucedido para que yo pensara que ese fue un mal día? Estaba lanzando una participación en un programa de radio de un cliente y sufrimos varios traspiés en la puesta al aire, por lo que los resultados distaron mucho de lo que esperábamos. Tenía un problema que necesitaba una solución. Y eso era lo único que tenía mis niveles negativos en su punto máximo. Recibí una recomendación y con el avance de los minutos, el aire fresco de la noche veraniega en mis pulmones me fue tranquilizando y decidí irme a dormir.

Regularmente como me acuesto entre 1 y 2 am me levantan a las 7.30am, así que imaginen cuanto me extrañé cuando mi a mi mamá y mi hermana entraron a mi cuarto a las 6.20am. “Murió la abuelita de Gerardo ayer a las 10am”. Gerardo es un amigo de muchos años y su abuelita era mucho más que eso, era su mamá, la mujer que lo crió y lo único que él tenía.

Como estaba más dormida que despierta, me tomó una hora más procesar en mi subconsciente la información que recibí y cuando lo logré me levanté y fui a la vela.

Estando ahí luchaba con mis lágrimas, ellas por salir y yo por contenerlas. Es que tenía varias razones: El dolor de mi amigo por la pérdida, el pensar que un día me va a tocar enfrentar a mi ese momento, la época del año, y la reciente pérdida de una amiga. Pero había algo más, algo que me estaba palpitando en el pecho cada vez más fuerte: Culpabilidad.

No por la situación, pues claramente nadie tiene control sobre la muerte, pero si por mi actitud del día anterior. Por mi estrés y mi mal humor, no vi el milagro que tenía ante mis ojos: estaba mi familia completa y mi mamá me esperaba en la sala como todas las noches. A pocos kilómetros, estaba mi amigo con su madre en la sala de su casa, dentro de un ataúd.

¿Suena duro verdad? Pero sucedió. Sucede a diario. Yo hablando de un mal día mientras otras personas de verdad estaban atravesando momentos duros, yo permití que un asunto de poca importancia me robara el privilegio de saludar a mi mamá como debía y de agradecerle a Dios la gran bendición de tener a todos con salud.

Cuantas veces dejamos que los pequeños incidentes del día nos roben la sonrisa y la paz interior, evitando que podamos disfrutar de todas las cosas bellas, valiosas y sencillas que tenemos alrededor, que por cotidianas se pierden en la rutina. Nos enojamos porque nos despertamos tarde para el trabajo, pero DESPERTAMOS!; porque nuestro hermano estaba en el baño, pero ESTABA!; alguien me hizo mala cara al entrar al trabajo, pero no estamos DESEMPLEADOS!... y asi podríamos seguir la lista.

Todo lo que nos rodea es bendición, el hecho de estar vivos ya es un triunfo enorme cuando tanta gente muere. Así que no permitamos que las cosas poco agradables que suceden en el día nos hagan perder la calma y lleguemos a nuestra casa (¡¡tenemos una!!), como yo el martes y no veamos el privilegio de que nuestra familia está completa, con virtudes y debilidades pero sana y completa.

Así que hoy, celebremos la vida y abracemos a nuestros seres queridos, porque un día, como mi amigo, no tendremos esa bendición.
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Repeliendo malas vibras en carretera!!


Manejar al menos en este país es bastante estresante: presas, semáforos malos, oficiales de tránsito que congestionan más las carreteras, buses que bloquean intersecciones, gente que maneja como si hubiera dejado el arroz cocinando o por el contrario emulando el andar de las tortugas y un sinfín de cosas más. Pero a veces en carretera también podemos aprender cosas muy valiosas!


El viernes cayendo la noche me dirigía a la casita luego de ver un cliente en Los Yoses. Para llegar a mi destino, tengo que tomar la calle que pasa por Pequeño Mundo y sale al semáforo de “La Casa de los Figueres” en Curridabat. Para quienes no transitan por ahí, les cuento que a esa hora circulan muchos vehículos que vienen y van hacía Curridabat centro y ese día no fue la excepción.


Mientras hablaba con @cesaredu04 por teléfono, le pedí en señas espacio a una señora para ubicarme en su carril ya que es el único que no me obliga a virar a derecha o izquierda. Una ya sabe que a veces las personas no te dan campo y hasta aceleran para que no tengas la mínima oportunidad de tomar “su espacio” en carretera, así que me preparé para ambas. Pero para mi sorpresa la señora siguió su trayecto al tiempo que me decía en un tono bastante expresivo esa famosa palabra parecida a las siglas de Hewllet Packard, dejando en claro que la marca del vehículo no hace la educación y la cortesía!.


Seamos sinceros: en la mayoría de los casos cuando alguien nos dice cosas tan cariñosas en carretera, instintivamente devolvemos la cortesía en el mismo idioma y claramente molestos para tratar de indisponerlos igual que lo hicieron con nosotros. Pero ayer por alguna razón tuve una reacción diferente: Pinté una enorme sonrisa en mi rostro al tiempo que le indicaba con la mano que podía seguir sin problemas. ¡Hubieran visto esa cara!, por un momento pensé que estaba frente a la versión femenina de Hulk de la rabia que reflejaba….


¡Y ahí justamente es donde está el aprendizaje! No es un nuevo método de molestar a la gente de manera más efectiva; es la forma en que podemos rechazar las malas vibras que las personas nos envían.


Cuando una persona nos ofende solo trata de descargar todo lo negativo que tiene en alguien más. Talvez esa señora tuvo un mal día de trabajo, se disgustó con un hijo o se sentía mal por alguna razón y cuando le pedí espacio encontró la oportunidad perfecta de expresar su molestia. Pero cuando recibió una respuesta positiva, toda esa rabia se devolvió hacia ella como un búmeran (boomerang en inglés para los que están acostumbrados) y por eso enfureció aun más.


¡La enseñanza es clara! No debemos dejar que las personas o las situaciones afecten nuestro estado de ánimo, porque al hacerlo estamos abriendo la puerta a un ejército de malas vibraciones que nos contagiarán de mal humor e indisposición. Pero si por el contrario repelEmos todo lo malo con una actitud positiva, lo enviado volverá a su punto de origen sin efecto alguno en nosotros.


A partir de hoy ¿Cuál será la actitud que tendremos ante cada circunstancia diaria? Recordemos que “No siempre se puede controlar la causa, pero si nuestra consecuencia”.


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Cuando el dolor de una mala experiencia nos convierte en huevo duro


¿Han leído o escuchado alguna vez la historia de la zanahoria, el huevo y el café? Por si no, les voy a hacer un mini resumen: Cuando la adversidad llama a la puerta, tenemos la oportunidad de ser algunas de estas cosas:
  • Zanahorias: entrar al agua (problemas) dura y salir débil
  • Huevos: entrar al agua frágil y salir endurecidos por dentro
  • Café: entrar al agua y cambiarla…
Hace como 2 años me encontré a Mariangel, una amiga de cole que no veía hace tiempo. Empezamos a hablar seguido así que estuve en todo el proceso de la ruptura con Michael su novio.

En un principio pensamos que la había dejado por las constantes intervenciones de la mamá de Mariangel en su noviazgo y el excesivo control de su vida a pesar de su edad (25 primaveras), pues por ahí se encaminaban las frases dichas al momento de terminar, lo cual era hasta cierto punto favorable porque significaba que el “amor” estaba intacto!

A los días, la hermana de Michael llamó a Mariangel para darle su “apoyo” y decirle que no estaba de acuerdo con la crueldad de su hermano de cambiarla por otra más bonita, simpática y coqueta (PERDÓN??!!!). Se imaginarán la reacción de mi amiga ante una noticia dada con tanto tacto, más que seguía recibiendo SMS diarios de Michael con frases como “Te extraño”, “Te amo mucho”, “Espero que estés bien”, y quien sabe que cosas más que la mantenían esperanzada.

Dejó de comer, de tratar de solucionar sus vacaciones forzadas de 4 o 5 meses, lloraba todo el día y se puso en tal estado que sus padres pensaron que estaba embarazada (igual esa siempre es la primera alternativa ante cualquier cambio de actitud, antojo o conversación telefónica secreta) en fin cayó en depresión, lo que empeoró cuando supo que Michael no solo estaba con otra, sino que vivía con ella y en unos 6 meses recibirían la visita de pajarito del pico largo. Era el fin definitivo del cuento de M&M.

Le dije y redije para que cambiara de actitud y se pusiera al pie del cañón, pero era como echar arena en saco roto. Así que me guardé mis sermones y esperé a que el tiempo hiciera lo suyo, pues confieso que el sufrimiento con tintes de masoquismo me altera un poco. Será que hay tanta gente muriendo queriendo vivir, que siempre he creído que los que quedamos no tenemos el derecho de vivir queriendo morirnos.

Desde eso han pasado varios meses y Mariangel dejó un poco sus lamentos sin superar del todo la ruptura de su relación. Lamentablemente su corazón era un huevo y al pasar por el agua hirviendo de su llanto se le ha endurecido. Ahora cree que la solución es no confiar en nadie ni creer en un sentimiento tan innecesario como el amor.

Yo no se que piensen, pero todos deberíamos esforzarnos por ser como el café, si nos meten en el agua no nos perdemos, sino que transformamos el entorno con nuestras características. Entramos, cambiamos y salimos siendo mejores. No creo que tengamos que desperdiciar nuestro tiempo buscando la persona que nos haga feliz, pues cuando ésta parta nos dejará en soledad. Primero seamos alguien con vida propia, para que así la pareja no sea una necesidad sino un complemento. Hay que quererse uno mismo, y eso incluye autoayudarnos, tomar las riendas de nuestra vida y seguir adelante.

“Amar no es mirarse el uno al otro, es mirar juntos en la misma dirección”. Antoine de Saint-Exupery

Próxima entrda: "Auxilio:Me asaltaron!!"

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¡Conectando los puntos de la vida! - Parte II

El nombre de este Blog le puede sonar extraño a más de uno, pero su origen está inspirado en un discurso de Steve Jobs en la universidad de Stanford que me hizo reflexionar mucho sobre el pasado, el presente y el futuro.


Escogí este nombre basada en la 1ra historia, pues de las 3 fue la que más me marcó. Muchas veces, las cosas que hacemos o nos suceden parecen no tener sentido alguno, pero pasan y nos marcan haciendo puntos en el camino, y solo con el paso del tiempo, cuando los hechos se terminan de desarrollar descubrimos que los puntos se conectan y forman nuestra vida.


Como dice Jobs, solo podemos ver la unión mirando atrás, nunca hacia adelante. Mientras tenemos que confiar y creer que esto sucederá, que todo tiene un fin y un propósito. Yo en lo personal, confío en esa conexión pues los puntos se han conectado muchas veces en mi vida, pero solo lo he notado mirando hacia atrás… y es lo que haremos en este Blog.


No es fácil desnudar los sentimientos y las cosas que nos han lastimado frente a la gente, pero lo que me impulsa es pensar en las muchas personas que han tropezado con las mismas piedras que yo, que han vivido las mismas situaciones y sentido las mismas frustraciones.


He conocido mucha gente, muchas historias que les voy a compartir, pero lo más importante no es lo triste, sino lo positivo que se desprende de todo esto. Todos necesitamos vivir nuestra catarsis, lo importante es seguir después de ella!


Aclaro, esto no es un Blog de mi vida, es sobre la vida!!


Como dice una ciber-amiga: positivismo 100%.


Próxima entrada: Perdí mi empleo
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